CARNE DE LEÓN

 

La reciente publicación de las caricaturas de Mahoma ha provocado una violenta reacción entre los musulmanes. Han asesinado a varias personas, han incendiado casas, han quemado banderas, han roto relaciones diplomáticas… Todo vale para vengar la afrenta contra su profeta sagrado.

Los medios de comunicación se han esforzado en quitar hierro al asunto y transmitir la idea de que se trata de minorías radicales, grupúsculos aislados y carentes de formación. Europa ha entonado el “mea culpa” y ha zanjado el tema no sin antes realizar una enérgica crítica a los autores del polémico dibujo. Es lo de siempre. Cuando se trata de mahometanos no hay caso. Salvo que revienten trenes con bombas o estrellen aviones contra edificios emblemáticos, los musulmanes no son noticia .De momento no son peligrosos.

¿Qué habría ocurrido si se hubiera publicado una caricatura de Jesús de Nazaret?
¿Habríamos exigido los cristianos una explicación?, ¿Nos habríamos echado a la calle para exigir respeto por nuestras creencias? Mucho me temo que no, y de haber sido así, de una forma muy tímida. La televisión y la prensa, dirigidos por los Herodes y Fariseos del siglo XXI, se habrían ocupado de manejar la opinión pública en contra de un grupo de “
retrógrados e iluminados “, habrían jugado a convencer al Pilatos de turno, y habrían enardecido a las turbas hasta que estas gritaran: “ A esos, crucificadlos “.

Si, los cristianos incordiamos. Por eso, los ataques a la Iglesia han estado siempre encubiertos por motivos ideológicos, políticos, o por una supuesta defensa de la moral y la libertad. La grandeza del Evangelio radica precisamente en su “lógica ilógica” “… amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian, perdonad hasta setenta veces siete, poned la otra mejilla…”. Esto no es compatible con ninguna ideología o programa político. Sin Jesús esto no hay quien lo aguante.

Es cierto que hay cristianos que no son modélicos, que se alejan del mensaje de paz del Evangelio. Pero, ¿es que no hay políticos corruptos, jueces prevaricadores, científicos desaprensivos, padres pederastas, o criminales que extorsionan bajo excusas nacionalistas? ¿Metemos por eso a todo el mundo en el mismo saco? En todos los gremios y grupos sociales ha habido Judas, pero creo que es injusto y mezquino juzgar a todos los católicos por el mal ejemplo de algunos de ellos. Es absolutamente tendencioso no reconocer el trabajo de tantos y tantos sacerdotes, religiosos y seglares que en el nombre de Jesús realizan una misión social impagable en hospitales, colegios, ONGs y parroquias.

Muchas veces he tenido la sensación de molestar, de ser “carne de león “. Me refiero a los leones modernos, los leones mediáticos, cuyas fauces y hambre de carnaza son más peligrosas que las de las fieras que devoraban a los primeros cristianos en los circos romanos. Hablo de leones que no tienen zarpas, sino dedo acusador para ridiculizar las creencias personales, los que identifican la fe con el fanatismo. Son los leones que denigran al ser humano hasta animalizarlo, fieras disfrazadas de escritores de pacotilla jugando a falsear la historia. Leones sin escrúpulos para quienes el fin justifica los medios…Es lo de siempre. Son los de siempre, la historia de siempre: ¿Cristiano? , ¡¡¡ Echadlo a los leones !!!.

Los ataques sistemáticos y bien orquestados contra la Iglesia han conseguido dejar en la cuneta de lo políticamente incorrecto o de lo pasado de moda a muchos católicos. Somos muchos también los que creemos en la Iglesia como la obra de Jesús. Muchos los que además de otra mejilla tenemos la voz firme y serena de los que nos sentimos verdaderos hijos de Dios.

E. G. I.