CARGAR CON TU CRUZ


Viernes Santo. Una niña de ocho años se dirige con su padre hacia la iglesia. Los dos entran en el templo y se arrodillan ante el Cristo gótico. El padre se sume en un silencio conmovedor. La niña mira primero a su padre, luego al Cristo. Por mucho que digan que es una joya artística, a la niña le provoca cierto temor porque está desproporcionado y parece que le mira. Se queda un rato en silencio; luego se disipa. No hay flores en la iglesia; todavía huele a incienso. Hay mucho silencio.

La niña se fija en una frase a los pies del Cristo que no entiende pero que le impacta: “El que quiera venir en pos de mi, que se niegue a si mismo, que cargue con su cruz y me siga”. La niña piensa en los nazarenos que verá después en la procesión arrastrando sus cruces de madera. Cargar con la cruz…Algún día se comprará una cruz como las que está viendo.

La niña ha crecido; ha madurado en su fe. Ha tenido un encuentro intenso con el Señor y siente que su vida, desde entonces, ha cambiado para siempre. Sabe que no tiene que salir a buscar su cruz como pensaba en su infancia. El Señor no quiere una cruz hecha de penitencias y sacrificios estériles. Ha aprendido que las limitaciones de su salud forman parte de su cruz; también su torpeza, su timidez, su inseguridad…A veces le duele el alma, y le cuesta aceptar lo que no puede entender. No es fácil, pero quiere cargar con su cruz. Hay veces que se cansa, que se siente perdida o sola, que no está bien consigo misma… pero se levanta y sigue. Quiere llevar su cruz. Hay muchas veces que la niña grande mira hacia adentro y ve demasiados miedos, demasiados fallos, demasiado egoísmo…Entonces se arrodilla ante el Señor y le pide fuerza para abandonarse a la voluntad del Padre como Él lo hizo. Quiere levantarse y cargar con su cruz.

Viernes Santo 2006. Aquella niña volverá a postrarse ante su Cristo. No es la talla gótica que le atemorizaba. Ahora le provoca una ternura infinita. También siente que le mira. Tiene la certeza de que Cristo es el Señor, y sabe que no podrá dar un paso al frente sin mirar a su Cruz. Siente una paz profunda. Ha aprendido que cargar con la cruz significa también creer que la esperanza no defrauda.

E.G.I.