“TODO ES GRACIA”


El pasado mes de julio, los ciudadanos de Cantabria conocíamos, con la incómoda sorpresa que provocan las noticias súbitas, el nombramiento de nuestro querido don José como obispo de Huelva.
Un mes después, el 20 de agosto, miles de fieles nos congregábamos en una emotiva eucaristía para mostrar a nuestro Obispo nuestro cariño y agradecimiento.

A veces no es fácil describir los sentimientos; en primer lugar porque si no se utilizan las palabras apropiadas, los sentimientos pueden perder parte de su esencia. En segundo, porque cuando los despojamos de sus coordenadas de espacio y tiempo, pueden perder su pureza, y en tercero, porque uno no puede sentir por el otro, y por lo tanto deferir los sentimientos es como quitarles su carga emocional. Por eso, os pido perdón si no soy capaz de expresar la emoción que nos embargó a todos cuando el canto de entrada quedo enmudecido por la ovación con la que todos recibimos a nuestro Obispo desde el claustro al altar, o la impresión de ver a doscientos sacerdotes consagrando el pan y el vino, o el sentimiento de fraternidad que planeó sobre cada uno de los allí presentes, o incluso el orgullo de ver a Pablo entre los seminaristas. Emoción y agradecimiento son las palabras que mejor sintetizan la ceremonia.

Don José se va tal y como llegó a Santander hace quince años; con la humildad que engrandece a los sencillos. Ha sabido conectar con los que sufren, con los excluidos de esta sociedad injusta, y por eso ha luchado, porque la caridad sea uno de los signos de identidad de los cristianos.

Don José encarna al hombre pacífico que aprende a luchar desde la palabra y la coherencia. Libre por la Palabra, más siervo de la Palabra..Su voz serena nos ha llegado a todos como manantial sereno que brota del silencio.

Don José ha comprendido el valor neurálgico de la familia en la sociedad. .Ha sabido que el Hombre Nuevo tiene su cuna en un hogar fundamentado en el Amor, y por eso nos ha recordado siempre a la familia de Nazareth como ejemplo de ternura, entrega y sumisión al proyecto de Dios en la vida de cada hombre.

Don José representa al eterno peregrino que busca a Dios; por eso ha calado en el alma de todos para los que la fidelidad al Evangelio se ha convertido en el reto y la tarea de cada día.

“Todo es gracia”, decía Don José en un momento de su homilía.¡ Qué hermosas palabras para decir que el Señor está en todos los caminos ¡Qué belleza para resumir quince años de servicio a la Iglesia!. Solo los hombres que sienten que Jesús es el Señor, los que abandonan su vida en manos de Cristo, pueden decir que todo es gracia.

El señor nos ha concedido la gracia de un hombre de fe recia, un hombre bueno, un testigo de su Amor. Que el señor nos conceda también la gracia de querer, apoyar y colaborar con nuestro nuevo obispo.

Todo cambio supone siempre un desarraigo, una renuncia que entraña siempre una dosis de dolor. En este momento de “tirón para el corazón” le pido a Santa María, la mujer cercana y fuerte que supo ofrecer la vida y el dolor, que afiance el paso de Don José, que serene su voz, que sosiegue siempre su mirada. A Santa María Bien Aparecida, a Santa María del Rocío, le pido que ilumine siempre su camino para que siga poniendo su vida al servicio del Reino de Dios.

MEG.