"COMO LOS PRIMEROS"

 

 

En este tiempo de Pascua, entre la Resurrección y la llegada del Espíritu, los Evangelios nos muestran el fuerte sentido de comunidad que surge entre los primeros discípulos. Cuando Jesús estaba entre ellos, su sola presencia bastaba para mantenerlos unidos. Jesús lo llena todo, lo ocupa todo, da pleno sentido a sus vidas.

La muerte de Jesús dispersa a los discípulos, los abate, los llena de miedo y de vacío. Han sido testigos de la vida y de la muerte de Jesús. ¿ De quién van a ser testigos en adelante ?.

Cuando María Magdalena descubre que la piedra del sepulcro ha sido movida, corre a comunicar la noticia a los demás. Cuando los discípulos de Emaús encuentran a Jesús en el camino, se apresuran a volver a Jerusalén para comunicarlo a los Once. Los discípulos sienten la necesidad que tienen unos de otros. Es esa necesidad que surgió y se afianzó en la noche de la Última Cena. Ahora se han convertido en testigos de la Resurrección de Jesús y han comprendido que no pueden privatizar esa alegría honda de saber que el Señor vive. Se sienten incompletos como individuos y necesitan anunciar y compartir esa alegría en la comunidad. Se convierten en un cuerpo de testigos de la Buena Noticia y se emocionan mientras comparten sus recuerdos:
“¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino?”

Este fuerte sentido de solidaridad me hace pensar en nosotros, los cristianos del siglo XXI, que vivimos inmersos en la cultura del individualismo. Muchas veces, incluso a nivel de fe, nos creemos autosuficientes, nos cuesta entender que no podemos sobrevivir como individuos aislados. Nos basta con sentirnos bien en nuestro encuentro con Jesús. No deberíamos conformarnos con alegrarnos, sino compartir la alegría, no orar solos, sino elevar nuestra voz unida a Dios; no caminar en solitario, sino aprender a tender la mano al que marcha a nuestro lado. Es entonces cuando la dimensión personal del hombre trasciende y se fortalece.

Anunciar la Resurrección de Cristo es tarea de grupo. Deberíamos, como los primeros, sentir, la necesidad de ser semilla y desafío nacidos del Amor. Formar un solo corazón; ser, al igual que los primeros, un único Testigo del Señor.



GARIZ.