SENTIRSE DE CASA

Querida familia parroquial:

Después de las vacaciones, en la playa, en la montaña, en el pueblo  ó sencillamente cambiando de ritmo, todos nos disponemos a recomenzar.

RECOMENZAR supone siempre tener presente una tarea, un ritmo que ya teníamos antes. Hay que recordarlo y entrenarnos un poco para coger nuevamente el paso.

RECOMENZAR es volver a tomar conciencia de la familia, de la casa, de las tareas… Lo mismo que en nuestra  familia, también en nuestra  parroquia.

Lo primero al llegar a casa, después de vacaciones, es tomar conciencia de que es “nuestra casa”. Lo mismo en la parroquia. En casa, tenemos todos unas tareas, unas relaciones y unos servicios que repartimos y compartimos. En la parroquia también.

Cuando todos tenemos conciencia y experiencia de “ser de casa” se vive corresponsablemente y en gratuidad. En la parroquia también.

En la familia parroquial tenemos cuatro grandes tareas para realizar:

La primera tarea es orar. El templo es “un lugar de 0ración”.  Desde el año pasado tenemos un espacio pequeño y recogido, que es la Capilla del Santísimo Sacramento, donde podemos encontrar, en el silencio, un espacio privilegiado para el encuentro con el Señor. En este espacio, todos los días a las siete de la tarde, podemos disponer de un sacerdote para dialogar, consultar, y celebrar el sacramento de la reconciliación.

La segunda tarea es celebrar. ¿Qué se celebra?... Muchas veces no asistimos a las celebraciones, porque no tenemos claro qué tenemos que celebrar. Los cristianos, celebramos la vida, la fe, el amor de Dios, tantas veces convertido en perdón…

Esto  lo hacemos especialmente los domingos, día del Señor, pero también lo hacemos todos los días. Es un momento importante de alabanza, gratitud, y petición al Señor.

Escuchamos su Palabra , en una lectura continuada, que nos permite acoger más globalmente la Palabra y le presentamos al Señor nuestra vida desde la fe. No es un simple acto de devoción. Es alimento de nuestro caminar.

La tercera tarea es anunciar y profundizar la fe. La formación es necesaria para la vida y para dar razón de nuestra esperanza. Hoy es una de las necesidades mas serias que tenemos todos. Cada uno deberá buscar “alguna forma” de formación que le ayude a vivir la fe y el seguimiento de Jesús La parroquia intenta ofrecer una formación permanente, desde la predicación, catequesis, lectura creyente y todas las actividades parroquiales.

La cuarta tarea es la Caridad comprometida. La fe, si no se vive en las obras esta muerta. Necesitamos la dimensión social de nuestra fe. Caritas parroquial lleva adelante nuestro compromiso cristiano y solidario.

Esta es nuestra ilusión. Os esperamos para vivir, juntos, la experiencia de “ser de casa”. Ser cristiano es sentirse de casa.

 

José María y Ricardo

Septiembre 2007