CONCLUSIONES DEL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA

En una de nuestras reuniones, de los sábados, nos preguntamos por el Sacramento de la Penitencia. Teníamos muchas dudas y se las planteamos a Ricardo. Estas son las conclusiones:

Nos explicó que las acciones que Dios ejerce sobre las personas, a través de la Iglesia, son los sacramentos. La Penitencia , es uno de ellos.

Quisimos saber cuándo hay que recibir este Sacramento, y nos dijo que la primera vez que lo recibimos es antes de recibir la primera comunión. Después añadió que Dios nos hace libres y que la libertad, en todos, implica responsabilidad así que cada uno tiene que saber cuándo necesita el perdón de Dios. El arrepentimiento y el perdón nos hace estar alegres y felices entre otras cosas.

¿ Y qué es pecar? Pues hacer conscientemente algo que nosotros sabemos que esta mal.

De entre todos nosotros había seis personas a los que les daba vergüenza confesarse y siete a los que no. Ricardo dijo que cuando el tenía nuestra edad era del grupo de los de la vergüenza pero que después descubrió lo bueno de la reconciliación.

Algunos teníamos dudas sobre el secreto de la confesión, pero ya nos hemos enterado de que los sacerdotes no se lo dicen a nadie porque si no dejarían de ser sacerdotes. Ricardo dice que él, todo lo que le cuenta la gente se lo ofrece a Dios, que él hace de intermediario entre Dios y los hombres. Su vocación precisamente es la de representar a Cristo en el mundo, lo que conlleva una gran responsabilidad.

También sentíamos curiosidad por saber si los curas se confiesan y, por supuesto que sí, se confiesan con otro sacerdote, porque ellos también pecan. De la misma manera en que somos capaces de hacer cosas buenas, también pecamos, todos nos arrepentimos, todos necesitamos el perdón.

Uno de nosotros, preguntó que por qué las monjas no pueden administrar este Sacramento y sin embargo pueden dar la comunión. Ricardo nos dijo que es porque ellas no han recibido el Sacramento del Orden Sacerdotal y que dar la comunión pueden ellas y cualquier persona que sea coherente con su vida cristiana.

Para terminar nos planteamos el por qué precisamente en Cuaresma hablamos tanto de la penitencia. La confesión es necesaria todo el año, pero ahora, en Cuaresma, como en todos los tiempos importantes, profundizamos sobre ello porque queremos dejar atrás lo oscuro y comenzar de nuevo. Queremos apartar de nosotros lo que nos dificulta, ser buenos y generosos, y sobre todo fieles a Jesús.

POSTCOMUNIÓN

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