Los días 6 y 7 de noviembre unos chicos y chicas del grupo de Confirmación se marcharon a Güemes para pasar juntos el fin de semana.

Nos alojamos en el Albergue del Abuelo Peuto; unas sencillas, pero dignísimas, instalaciones en las que se puede decir como mínimo que es fácil sentirse igual que en casa, sobre todo por la sincera acogida que realizan las personas que rondan alrededor de Ernesto Bustio, el cura de Güemes.

Llegamos allí, después de un paseo, a la hora de comer, que fue lo que hicimos. Enseguida empezamos a aprovechar la tarde con distintas dinámicas y juegos en los que, entre bromas y veras, fuimos abriendo nuestros sentimientos a los demás. A los que habíamos preparado la convivencia nos gustó ver cómo los chavales disfrutaban con las actividades, nos pedían más y eran capaces de pasar de la diversión a la reflexión profunda y seria con absoluta naturalidad. Baste decir que no merendamos por no perder tiempo… Un diez para todos ellos.


Las cartas, la "pasión" de algunos.

 

 

Ya por la noche, antes de cenar, guiados por nuestro sacerdote Ricardo tuvimos un rato de oración a la luz y calor de la chimenea. Seguro que todos nos acordaremos durante mucho tiempo de esos momentos en los que se habló con el corazón.


Nuestro cura en plena dinámica.

 

Después de la cena, los responsables de "El Camino de Santiago por la costa" nos contaron su experiencia, que si bien aprendimos cosas y en términos generales fue positivo quizás nos resultó un poco largo. Después nos fuimos a dormir… lo que conseguimos allá hacia las tres de la noche.
El domingo se pasó rápido. Chocolate con bizcochos, más dinámicas por la mañana, eucaristía en Güemes, comida, charla con Adil (de religión musulmana)… y a media tarde iniciamos el regreso a Santander enriquecidos los unos por los otros.
Creemos que la convivencia fue una experiencia positiva en muchos aspectos: todos disfrutamos, nos divertimos, compartimos, aprendimos cosas, conocimos más a nuestros amigos, y también a nosotros mismos…
Por último, en el apeadero de Galizano antes de subir al autobús,

Tere, nuestra catequista, "haciendo amigos".

 

 

la pregunta que gusta oír y que resume todo: "¿Haremos otra antes de Navidad, no?"

Los catequistas.

 


Los jóvenes con Amil, el musulmán que nos visitó.

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