El pasado día 8 tuvo lugar la tercera convivencia, y última por este año, de Catequesis Familiar.
El lugar elegido fue la casa que tienen las religiosas de la Divina Pastora en Rivero y el tema del día “Vamos a la Cena del Señor”.

Los niños de los dos grupos de segundo van a recibir su Primera Comunión en breves días y por ello el día estuvo dedicado a conocer y vivir lo que la celebración de la Eucaristía significa para un cristiano.

Durante las semanas previas las familias habían trabajado en casa un sencillo material sobre el significado del domingo como Día del Señor y las diferentes cosas que los cristianos deberíamos hacer en este día de celebración de la Resurrección del Señor. Como eje central de esas actividades: la Eucaristía.

El hilo conductor de la jornada fue la elaboración de un mural que ocupara un lugar destacado en la Eucaristía del final del día.

En un principio sólo estaba el papel soporte y una gran cruz vacía. La señal de los cristianos, que fue tema de la convivencia anterior, siempre debe de estar en los ámbitos cristianos y especialmente en nuestras celebraciones.

 


Vista del hermoso pueblo de Rivero.

Tras una puesta en común por grupos del trabajo de casa, la tarea fue el colorear los siguientes elementos del mural: la imagen de Jesús crucificado y unas grandes espigas y racimos de uvas que iban a rodear la cruz. Con la excusa de dar color a los dibujos se trataba de hacer una pequeña reflexión sobre los signos eucarísticos, el pan, hecho de trigo, y el vino, sacado de la uva, que se convierten en el cuerpo y la sangre de Jesús que se nos da como alimento. Éste es el alimento que nos impulsa a ser testigos de Cristo Resucitado y previamente Crucificado para nuestra salvación.

Terminada la tarea se colocaron los dibujos en el mural entre aplausos de felicitación a los artistas que les habían dado un magnífico toque de color.

Con todo esto ya se había abierto el apetito y llegó la comida que hicimos al aire libre. Compartimos toda clase de platos, tomamos café, charlamos y jugamos, sobre todo los niños.

 

El trabajo de la tarde nos condujo directamente a la Eucaristía. Empezó con una catequesis a cargo de Ricardo, nuestro sacerdote, en la que, apoyándose en unas diapositivas y el diálogo con los niños, explicó el origen de la Eucaristía y a continuación el significado de sus diversas partes. Las diapositivas, impresas en papel, fueron incorporándose también al mural que se terminó al tiempo que la catequesis, dando paso sin interrupción a la celebración de la Eucaristía.

Éste sería el resumen de un día que se vivió con alegría, se compartió la comida, la amistad y la fe, se tuvieron presentes a los que no habían podido ir y juntos, en el partir el pan, sentimos muy cerca a Jesús entre nosotros. Le hablamos de nuestras cosas y le dijimos, como le decimos siempre:

¡¡¡Gracias Jesús!!!

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